Amar es educar

Lista para contar mi secreto

En el post anterior te contaba que tenía un proyecto personal que todavía no estaba lista para compartir, uno top secret.

Después de esta semana, creo que estoy lista para compartirlo. Por que he comprado que funciona.

Pero para contártelo, primero tengo que confesarte algo:

Tengo muy mal carácter.

Siempre lo he tenido. Desde niña, en casa, se encargaban de recordármelo a menudo. Siempre estaba de mala cara y explotando ante cualquier “injusticia”.

Pero, había otras facetas en mi historia: estaba llena de ideales. Aquella sensibilidad que me hacía afectarme por todo, también me permitió recorrer un camino espiritual lleno de frutos y dones. Ninguno de ellos merecido. Ha sido parte de la Educación White que recibí en mi secundario y del Espíritu impulsando conexiones sinápticas nuevas, regalándome un pensamiento diferente, una vida llena de posibilidades y oportunidades.

Pero llegó la maternidad, ahora me tocaba a mí educar a otro ser humano, y enfrentarme al límite de lo que un humano es capaz de conseguir 🙂

En estos primeros años la “educación conductual” a primado en casa, me refiero a acto-efecto. Lo que en Educación White se lee así:

El niño debe aprender a obedecer antes que a pensar.

Así mis niñas aprendieron a obedecer. Un mal acto – un mal efecto: Pam, pam en el culete. Cien por ciento de eficacia, lo recomiendo absolutamente 😛

Pero llegó “la edad de pensar”. Ya no puedo ejercer ese tipo de educación, aunque se me daba especialmente bien por cierto. Mi hermano, con el que me llevo 6 años de diferencia, decía que el tenía una mamá y una madrastra. Mi marido lo dice más lindo: “es que tú eres como una institutriz” 😉

Tuve que revisar mis métodos, y nuevamente encontré la formula en Educación White. Allí se dice que la disciplina tiene que estar perfectamente ecualizada entre amor y firmeza. Lo que no especifica, aunque si la lees en profundidad lo llegas a comprender, es el porcentaje de cada cosa.

Como la vida misma, ese porcentaje va cambiando. Yo diría que la ecualización quedaría algo así:

0 a 1 años  –  10% de firmeza y 90% de amor

2 a 5 años   –   90 % de firmeza y 10% de amor

6 a 10 años –  50% de firmeza y 50% de amor

11 a 17 años -10% de firmeza y 90 % de amor

18 en adelante, ya los puedes amar sin más, porque lo hecho, hecho está.

Es una metáfora, porfavor, nadie se compre un “porcentómetro” para educar a sus hijos. Pero si le ponéis un poco de cuidado al concepto, veréis que hay mucho de verdad.

Así es que he llegado a la fase en la que el amor y la firmeza deben estar por igual. Pero la parte del amor es la que me cuesta. No me refiero a que me cuesta amarlas, las amo con locura, pero no conseguía hacer que se sientan amadas. Todo el tiempo les hablaba desde la firmeza. Y ellas estaban deseando palabras amorosas, palabras llenas de vida y cariño, un tono de voz que las acaricie, sin renunciar por ello a las normas de casa.

Y aquí viene el nudo de mi historia. Llevo unos meses, en los que me ha comenzado a costar más la obediencia. Básicamente comenzaron a mostrarse rebeldes a mi, a nuestras normas. Intenté aumentando la firmeza, y no dio resultado. Hasta que exploté demasiadas veces y comencé a notar cómo nos desvinculábamos, nos mirábamos raro, yo diría que con un poco de manía.

Entonces, una vez más, llegó a mi lado sensible una impresión: la que me estaba equivocando era yo. Necesitaba ajustar mi ecualizador de firmeza y cariño. Ahora tocaba ser más dulce, afirmar el vinculo, acercarme a ellas de otras formas. Por eso también vino el post del juego, era parte de este reto. Pero sobre todo, y así lo tengo agendado en mi teléfono desde hace un mes, tenía un “reto hijas”: regalarles el ejemplo de que en nuestras creencias había poder para revertir nuestras tendencias. Y lo agendé para verlo cada día, y recordarme que era mi prioridad.

Una de las primeras cosas que hice fue sentarlas y contarles mi deseo de trabajar en mi carácter y en mis reacciones. Hacerlo me desafiaba aún más a conseguirlo, podía jugar a mi favor…o en mi contra. Ya había intentado esto mil veces desde niña, pero esta vez, cuando sabía que no lo podía conseguir, fue cuando el Señor lo hizo por mi. No hay muchos secretos, despertarme antes que ellas, aunque sea 15´, y “razonar a partir de su palabra” (esta frase la leí en el Deseado de todas las gentes) y es lo que me llevó a comprender que con sus versículos, con sus principios en mi mente, pensando en ellos, no en los míos distorsionados, podía llegar a ocurrir un cambio. Contemplándolo a él y no a mí en mis luchas.

Uno de esos días encontré un versículo:

Cambiarás mi corazón de piedra y me darás uno de amor (así lo dice mi hija mayor por error y me encanta!)

Hablé con ellas sobre cómo podríamos comprobar que eso sea así, en mi propia vida, y que esto sería día a día, algo así como: Una vez alcohólico, toda la vida alcohólico. El reto sería diario. Llevo un mes de conquista, me siento con fuerza para compartirlo, contarlo es un reto más, puede jugar a mi favor y en mi contra, pero se trata de compartir lo que funciona, así nos hacemos más fuertes.

Esta semana, mientras peinaba a la mayor después de la ducha, la menor se puso a orar arrodillada junto a mi cama.

Me enterneció. La dejé que acabe y le dije:

—“Qué precioso que hables con Jesús Amber, ¿qué le decías?

—Y dijo: “Estoy orando porque Jesús nos dio un buen carácter”

—Oh! Qué bonito—contesté— Jesús lo está haciendo mi amor, ¿te acuerdas de nuestro versículo? El sacará nuestro corazón de piedra y nos dará uno de amor ¿viste Amber? Jesús nos ayuda.

—¡Si mami! y si tú lo haces bien, yo también lo hago bien porque yo aprendo de ti.

Fue un momento mágico. Días después volvió a orar durante la comida diciendo:

—Gracias Jesús porque nos ayudaste a tener buenos modales.

Me he encargado de repetirles varias veces estos días que la lucha es diaria, y que el carácter lo hacemos entre todos, que ellas también tienen que colaborar. Ya sabes, tengo miedo de volver a mis andanzas y apretar el botón de firmeza con desproporción.

El amor tiene un efecto poderoso en la mente. De hecho creo que este es el verdadero poder del evangelio: Saberse y sentirse amado. Transforma los impulsos nerviosos y nos lleva a recorrer caminos insospechados. El planeta está enfermo de amor, las mentes están desestructuradas por falta de amor.

“No puedo decir que lo he alcanzado, pero prosigo a la meta”: hacer que mis hijas se sientan, ante todo, amadas.

Sobre todo vístete de amor, que es el vínculo perfecto. La Biblia.

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9 Comments

  • Dámaris

    Aún no soy madre y falta mucho para eso en mi vida, pero en la experiencia con mis alumnos siento la necesidad de ese equilibrio que debe existir entre la firmeza y el amor. Pido a Dios sabiduría, para poder hacerlo de la mejor manera. Gracias Maijo por tu sinceridad y valentía, hace bien saber que todos estamos en la misma lucha. Besos!!

    8 septiembre, 2018 at 9:32 pm Reply
  • Dámaris S.

    Hola Maijo! Es bueno saber que no soy la única que lucha con su carácter! jajaja Aunque creo que yo no me animaría a confesarlo tan abiertamente. Y si, aunque aún no soy madre (y falta bastante para ello) intento encontrar ese equilibrio del que hablás entre amor y firmeza, con mis alumnos. A veces es difícil, todos son distintos, cada uno es un mundo. Un mundo al que deseo entrar con mucha delicadeza, pido a Dios sabiduría para ello! Gracias por tu sinceridad, hace bien saber que todos, de una u otra forma, estamos en el mismo camino de aprendizaje constante. 🙂

    8 septiembre, 2018 at 10:44 pm Reply
    • schoolandhome

      Gracias por tus palabras Dámaris! Creo que el amor incondicional en la vida es lo que nos hace ser más valientes que nunca, y también nos sana. Tengo la suerte de tener ese amor…desde luego un regalo para dar a otros!

      20 septiembre, 2018 at 7:59 pm Reply
  • Edelweiss

    Maijo, no me canso de leerte. Aunque aún no soy madre, tus publicaciones me abren la cabeza. Precioso, GRACIAS GRACIAS!
    Que Dios te bendiga muchísimo 🙂

    10 septiembre, 2018 at 4:21 pm Reply
    • schoolandhome

      Que lindo Edelweiss!!!! Gracias a tiiiii por acompañarme por aquí!

      20 septiembre, 2018 at 8:00 pm Reply
  • Alexa

    Gracias Maijo por compartir este proyecto y reto tan especial, ¡Dios esta contigo!
    Yo soy mami primeriza (tengo una pequeñita de 5 meses) y sin duda, leerte es de gran bendición!!! Ya que día a día, todo es nuevo para mi …desde este rol desconocido de ser mamá, pero sin duda me a ido enamorando.

    Un abrazo desde México! =)

    13 septiembre, 2018 at 3:51 am Reply
    • schoolandhome

      Un abrazo enorme Alexa! Mi marido va a México la próxima semana. A Montemorelos. Me encantaría conocer aquella tierra bella. Un abrazo!

      20 septiembre, 2018 at 8:01 pm Reply
  • Rossana Genta

    Hola Maijo!!! Hermoso tu testimonio de lucha y victorias en el Señor. Me siento muy identificada. Hay un texto en la Biblia que muestra el amor de Cristo cuando se enojaba “Jesús se les quedó mirando, enojado y entristecido…” Marcos 3:5 (NVI). Clamo a Dios por ese equilibrio!!! Gracias por compartir tu sincera experiencia que nos fortalece y nos lleva de rodillas al Señor!!

    31 octubre, 2018 at 1:37 am Reply
    • schoolandhome

      Muchas gracias por pasarte por aquí Ro y dejarme este mensajito! Es verdad, maravilloso equilibrio el del Señor…A pasar más tiempo con él para que se nos pegue 😉 😛 Un abrazo grande!!!

      8 noviembre, 2018 at 1:43 pm Reply

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