Pensar la educación

El día que envidié a mi marido

Con la mayor de mis peques practicamente hemos finalizado la primera infancia. En psicología del desarrollo se habla de que la primera infancia va hasta los 7 años, y la realidad es que se nota que entramos en otra etapa. El lenguaje comienza a ser más agudo, y los por qué ingenuos y llenos de curiosidad de los primeros años, se convierten en por qués de resistencia.

Estos últimos meses he comprobado como mis métodos de disciplina vuelven a tener que revisarse. Y también cómo nuestra relación necesita una dosis renovada de afecto, paciencia y comprensión. La relación cambia y nosotras debemos ajustarnos a ello. La realidad es que todas las relaciones cambian constantemente, es algo que debemos recordarnos incluso los que lo sabemos… 😉

Así andaba hace unas semanas, perdida en la nueva etapa que comenzaba a perfilar en el horizonte de mis peques, cuando di con uno de mis “salvavidas” recurrentes: Un libro.

“Padres guiados por el espíritu” de Sally Honhberger. (Te enlazo sus charlas en internet, aunque a mi gusto siempre es mejor leer)

Con este libro entré en un viaje tan desafiante que me lo quiero guardar para mi. Lo compartiré con vosotros en unas semanas o quizá meses, cuando compruebe que tiene resultado. Solo adelanto que para mi está siendo un reto maravilloso, desafiante y absolutamente renovador, no solo en mi forma de relacionarme con mis hijas, sino también en mí misma.

Pero junto con este reto, el “top secret” 😉 me he planteado uno extra que sí me atrevo a compartirte. Y de hecho, un reto que considero será muy divertido.

Las niñas llevaban un tiempo ya agradeciendo en cada oración, por su familia y sus padres, decían cosas muy bonitas, pero últimamente comenzaron a repetir como un mantra:

Gracias por que mi mamá nos cocina rico y papi juega con nosotras.

Junto con este mantra, al tiempo agregaron:

Gracias por que mami nos cocina rico y papi juega con nosotros y es muy divertido.

¡Oye! — dije un día, en lugar de decir amén 🙂 — Yo hago más cosas que cocinar no? —“Si mami, nos enseñas muchas cosas”, contestaron con pena de que me sienta mal.

De pronto me vi a mí misma comenzando a “envidiar” las frases de las niñas en relación a papá.

Con el se divierten, con él juegan, con él se lo pasan bien.

La realidad es que podría haber “echado balones fuera” y decir “¡Ey cariño, comienza a ayudarme con las niñas en cosas serias, para que no me lleve yo el -san benito- de la aburrida y tu el súper papá divertido y guay!” Pero no podía decir eso, porque no iba a ser verdad. El ya se encarga de varios momentos serios en la vida de las niñas.

Esto fue pasando una y otra vez, y me sorprendía a mi misma cada una de ellas envidiando a mi esposo. Hasta que un día, y no hace mucho, se corrió un tupido velo de mis narices, y pensé:

¿Por qué no juegas tú también al menos media hora al día con ellas?

Siempre estoy preocupada por lo importante, por las responsabilidades, por la educación ¿Y si también me tengo que “ocupar” por jugar?

Pensando en todo esto y viendo las reacciones de la mayor comprendí que en esta nueva etapa en la que entran, es fundamental que haya un vinculo fuerte y apasionado entre nosotras, porque nos asomamos a pasos agigantados a la adolescencia, donde por naturaleza nos distanciaremos. Y lamentablemente solo educar, corregir, cocinar, velar por ellas, no cumplía esta parte más importante de alimentar el vinculo.

Así que este es mi nuevo reto, el que espero poder conseguir en los próximos meses: Jugar con mis hijas todos los días al menos media hora. Lo iré contando algunos días, a ver que tal nos va!

Lo cierto es que en realidad ya lo decía uno de los principios de Educación White, pero hasta que el zapato no aprieta…

Los padres deben dedicar parte de sus horas libres a su hijos, asociarse con ellos en sus trabajos y deportes, cultivar su amistad (La Educación Cristiana)

¡Vamos a jugar!

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2 Comments

  • Asun Olivan

    Ayyyy Maijo que verdad mas grande! Vaya retos nos tenemos que poner! Deberian ser super obvios pero a veces estamos tan “ocupados” que lo mas fundamental se nos escapa.
    Muchas gracias por el recordatorio!!
    Besitos!!!

    24 agosto, 2018 at 11:38 pm Reply
    • schoolandhome

      La verdad que sí Asun, lo obvio se nos escurre entre lo intrascendente :S
      Hoy ya hemos experimentado jugar, les conté ayer de este proyecto nuevo y se emocionaron tanto que hoy en la oración del desayuno la peque de 5 dijo: Gracias Jesús por que mami va a jugar con nosotras 🙂 Que cosas…tan sencillo y tan olvidado 🙁
      Un abrazote Asun, a seguir en esta conquista de la maternidad 🙂 🙂

      27 agosto, 2018 at 1:40 am Reply

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